Entre los colombianos estudiosos de las intimidades de nuestro idioma, el ingeniero antioqueño Roberto Cadavid Misas es una de las figuras menos usuales. Nacido en la población de Andes, poco más de cien kilómetros al suroeste de Medellín, en el año 1914, siguió y culminó estudios universitarios con el grado de ingeniero civil. Desde joven tuvo gran afición a la lectura y logró así amplia cultura, además de envidiable dominio del idioma.

Con esas bases, al acercarse a sus setenta años de vida resolvió dar a conocer al público las notas que venía escribiendo sobre diversos temas que le llamaban la atención, especialmente en cuanto al uso correcto de las palabras y de la gramática pero también sobre historia de Colombia, mitología griega y latina, geografía y otras ciencias y artes, tomando casi siempre como base o excusa algún suceso de actualidad. Las inició en 1978 como notas ocasionales para el diario Occidente, de la ciudad de Cali, firmándolas con el seudónimo “El criticón de Buga”; su agradable estilo, sencillo, claro y totalmente exento de pedantería, unido a la precisión de sus conceptos y a la sabrosa ironía siempre presente, hizo que los diarios El Espectador de Bogotá, El Mundo y El Colombiano de Medellín, le pidieran convertir esas notas en columnas para publicación periódica varias veces por semana; así lo hizo, adoptó el seudónimo de Argos y encontró gran acogida entre los lectores durante más de tres lustros.    

Dos libros agruparon los temas referentes a la mitología y a la llamada “historia sagrada”, que es el nombre popular de los relatos que tienen como base la Biblia cristiana; se titularon, por razones obvias, Cursillo de Mitología y Cursillo de Historia Sagrada, ambos escritos con claras intenciones de lenguaje costumbrista antioqueño y de bromas amables que no faltaran al respeto por la esencia de los temas tratados.

Después de su muerte, su familia y algunos amigos cercanos comprendieron la importancia literaria de los abundantes manuscritos que dejó inéditos y del material aparecido en las páginas de los periódicos; con el apoyo de la Editorial de la Universidad de Antioquia, iniciaron un esfuerzo de recuperación y publicación que se concretó en 1991 con las Gazaperas Gramaticales y en 1996 con el tomo de Refranes y Dichos.

Las notas sobre el lenguaje, cuidadosamente recogidas por el médico Jorge Franco Vélez, gran amigo de Argos, fueron publicadas en 1991 por la Editorial de la Universidad de Antioquia bajo el título de Gazaperas gramaticales (Gazapera fue el título con que aparecieron esas notas en el diario El Espectador de Bogotá). Como tal edición se agotó rápidamente, se publicaron nuevas ediciones en 1992, 1993 y la editorial Intermedio Editores Ltda. hizo en 2012 una cuarta edición  en dos tomos, el primero para “los usos y construcciones correctas de la lengua española”, el segundo con los vicios e incorrecciones que pueden afectarla. Estas gazaperas son, sin embargo, solamente una parte de la copiosa obra de este filólogo y erudito, que incluye además como se dijo un Cursillo de Mitología con ediciones en 1995 y 1996, el Cursillo de Historia de Colombia editado en 1995, la Historia de Antioquia (1996), El Quijote a lo paisa (1993, nueva edición en 1996), Refranes y dichos (1996)  y más de veinte volúmenes de notas inéditas.

Algunos ejemplos permiten vislumbrar las cualidades de la obra de Argos frente al lenguaje. Después del título con que originalmente aparecieron, se registran para cada nota entre paréntesis el medio y la fecha de esa primera publicación, según aparecen en la edición de las Gazaperas Gramaticales hecha por Intermedio Editores en 2012.

Mitaca (El Espectador, febrero 23 de 1980)

Cita: Ocupan parte del interés nacional las elecciones llamadas de mitaca. La palabreja, entre otras cosas, está que ni pintada para el tremendo Argos (…) La observación sobre la mita viene al caso porque, apreciado Argos, por parte alguna he podido hallar su significado, salvo lo que trae el Larousse: “Bolivianismo y colombianismo. Cosecha en general”. Como quien dice, americanismo restringidísimo. ¿O tiene usted algo distinto? – Juan Mendoza-Vega, El Espectador, 18-II-80, p. 2 A.

Comentario

Muy apreciado doctor Mendoza: me abruma usted al elegirme como consultor para que le dilucide el significado de mitaca. Tras agradecerle muy cordialmente paso a manifestarle mi extrañeza porque todo un hijo de Santander del Norte, región por la cual entró el café al país, ignore que mitaca es el nombre que le dan en los cafetales de la Cordillera Oriental a la que en Occidente llaman atraviesa o traviesa, y que es la cosecha secundaria de las dos anuales. El nombre está, pues, bien aplicado a estas elecciones menores. Anda mal el Larousse al afirmar que mitaca es, en Colombia, “cosecha en general”. Merece, por esto solo, figurar en esta Gazapera.

Yo tenía la idea de que la palabra venía de mitad, por referirse a la cosechita que se presenta entre dos principales; pero ahora encuentro que en Bolivia mitaca es “cosecha en general” y mita, “cosecha de hojas de coca”, y que nuestra palabra bien puede ser un quechuismo.

Como despedida, mi querido doctor Mendoza, le auguro –mejor, le aseguro- que si sigue como va, Cabeza y Cola le va a producir más plata que una mita boliviana o del Vaupés.1

Farmaceuta  (Occidente, noviembre 29 de 1977)

Cita: Es tremendo error llamar farmaceuta (vocablo inexistente e inadmisible) a un farmacéutico. Conste que no hay farmaceutas sino farmacéuticos.  – F. Ignacio Sanz, Del Mal Decir, Occidente 21-VI-76.

Comentario:  La palabra no es inexistente por el hecho de no figurar en el Diccionario de la Academia. Existe, y muy usada es aquí en la América. Es una palabra bien formada, al estilo de terapeuta –que sí está en el Diccionario- “persona que profesa la terapéutica”. Hay más precisión en el idioma si farmacéutico se emplea como adjetivo: perteneciente a la farmacia, y farmaceuta como sustantivo: el que ejerce la farmacia, o sea el boticario.

Denosta (Enero 13 de 1978)

Cita: El caciquismo que denosta el doctor Lleras Restrepo. – José Francisco Socarrás, El Tiempo 5-I-78, p. 5 A.

Comentario: No es denosta sino denuesta. El verbo denostar es irregular y se conjuga como tostar o costar.

Extinguidor (Abril 16 de 1978)

Cita: Aviso limitado, El Colombiano, 14-IV-78.

Comentario:  no es extinguidor sino extintor. El nombre de la persona agente de algunos verbos tiene forma irregular, que se aproxima a la expresión latina. Así conducir, contravenir, elegir, extinguir, seducir, dan conductor, contraventor, elector, extintor, seductor y no conducidor, contravenidor, elegidor, extinguidor, seducidor.

Juan Mendoza Vega

Referencias:

1 Cabeza y Cola era, en esa época, un programa de televisión muy visto, concurso de conocimientos y memoria con jugosos premios que llegaban hasta un automóvil y una casa.